Steve Jobs (1955-2011). Así lució la página ‘web’ de Apple a los pocos minutos de conocerse sobre el fallecimiento de su carismático cofundador y ex presidente.
La imagen del magnate de la tecnología, en tono pensativo y con su físico aún no afectado por el cáncer de páncreas, acompañaba la leyenda póstuma.
Difícil de comprender, complicado para trabajar, y considerado irreemplazable por muchos, Jobs hizo de su vida un constante desafío tanto a las convenciones como a las expectativas establecidas. Pese a años plagados de señales de mala salud, su renuncia a la Presidencia Ejecutiva de Apple; en agosto, causó un estremecimiento en todo el mundo.
Los mercados, en ese momento, recibieron la noticia de su renuncia como un balde de agua fría: la segunda compañía del mundo por capitalización bursátil, en excelente salud financiera, caía más del 5% en los intercambios electrónicos tras el cierre de la Bolsa de Valores de Nueva York.







